Más allá de la inspección: El reto de hacer de Maiquetía una verdadera puerta al mundo

 


Artículo de opinión por: Jhoana Fuentes

La reciente inspección liderada por el director general del IAIM, Rolando Alcalá Miranda, en las áreas clave del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía, nos deja una lectura que va más allá de la simple foto oficial o el cumplimiento de la agenda burocrática. En un país donde la infraestructura pública suele estar bajo la lupa de la crítica —muchas veces con justificada razón—, que las autoridades asuman un rol de supervisión directa en el principal terminal aéreo de la nación es, cuanto menos, un paso en la dirección correcta. Pero el verdadero desafío no está en la jornada de inspección, sino en la consistencia de los resultados.

Maiquetía no es cualquier aeropuerto; es la primera impresión de Venezuela para el visitante internacional y el último abrazo para el que se va. Por ende, la verificación del "correcto funcionamiento de los sistemas" y el "estricto cumplimiento de los estándares internacionales" no pueden ser hitos estacionales. Deben ser la norma diaria. En la aviación global, la excelencia operativa no se mide el día que el director camina por los pasillos; se demuestra cuando un sistema de equipaje no falla a las tres de la mañana o cuando los procesos de migración y aduana son fluidos y dignos para el usuario.

La primera impresión cuenta: Un aeropuerto eficiente es la mejor carta de presentación de un país que busca reactivar su turismo y sus conexiones comerciales con el mundo.

Sin embargo, hay un aspecto en esta jornada que merece ser rescatado y aplaudido con especial énfasis: la mirada hacia adentro.

Solemos exigirle sonrisas y eficiencia al personal de las taquillas y las áreas operativas, olvidando a menudo las condiciones en las que trabajan. Que la inspección haya incluido la supervisión de las mejoras en el comedor institucional para el personal que cumple guardias de 24 horas es un acto de estricta justicia laboral. Nadie puede ofrecer un servicio de "excelencia" si sus necesidades básicas dentro del entorno de trabajo están desatendidas. Dignificar al talento humano es el primer engranaje para que la maquinaria aeroportuaria funcione. Si el trabajador está bien, la atención al pasajero mejora de forma natural.

Optimizar la seguridad y fortalecer los procesos internos son promesas Blackwell que la ciudadanía recibe con un voto de confianza, pero también con una exigencia implícita. El despliegue permanente no debe quedarse en la retórica del comunicado de prensa.

Apostamos por que estas inspecciones se traduzcan en una cultura de mantenimiento preventivo y no correctivo. Maiquetía tiene el potencial físico y la ubicación estratégica para volver a ser el gran hub del Caribe. Para lograrlo, los estándares internacionales no deben ser una meta que se revisa en un recorrido; tienen que ser el piso mínimo sobre el cual se construya el futuro aeronáutico de Venezuela. El listón está alto, y los usuarios estaremos vigilando.

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