Juvenal Ravelo: El artista que convirtió las calles en un museo de luz y color.

   Compartiendo con el último  maestro de arte cinetico que queda en Venezuela: Juvenal Ravelo


Reportaje periodístico por: Lcdo. Rubén Darío Cova


La calle como lienzo.

El sol de Caracas golpea con fuerza sobre la Avenida Libertador, pero hay algo que desafía el gris del asfalto y el hormigón: una explosión de colores puros, geometría vibrante, líneas que parecen danzar con el movimiento de los transeúntes. No es un mural cualquiera; es un "Módulo Cromático", una obra de arte que no está encerrada en un museo, sino integrada al paisaje urbano, viva, cambiante, como la ciudad misma. Su creador, Juvenal Ravelo, no es solo un artista: es un visionario que creyó que el arte debía salir de las galerías y mezclarse con la gente.  

Nacido en Caripito, estado Monagas, en 1934, Ravelo creció entre los verdes intensos del oriente venezolano, quizá por eso su obsesión con el color. Estudió en las principales escuelas de arte del país y luego viajó a Francia, donde se empapó de las vanguardias abstractas y el constructivismo. Pero fue al regresar a Venezuela cuando su arte tomó un rumbo distinto, más humano, más cercano.  

"El arte no debe ser solo para unos pocos", solía decir. Y lo demostró: en lugar de exponer en salones exclusivos, llevó sus obras a las calles, transformando espacios públicos en experiencias visuales colectivas.  

El arte que se construye entre todos.

En los años 70, Ravelo comenzó su proyecto más ambicioso: el "museo al aire libre", una idea revolucionaria que buscaba democratizar el arte. No se trataba solo de instalar esculturas o pinturas en plazas, sino de involucrar a la gente en su creación. En Caripito, su pueblo natal, trabajó junto a vecinos y transeúntes para dar vida a los primeros Módulos Cromáticos.

"Era fascinante ver cómo personas que nunca habían tomado un pincel se emocionaban al participar", recuerda "María López" una habitante de Caripito que disfrutó en una de sus obras. "Juvenal nos enseñaba que el arte no era algo lejano, sino algo que podíamos hacer todos".  

El proyecto creció. En Caracas, su obra más icónica se despliega a lo largo de la Avenida Libertador, donde paneles de colores interactúan con la luz y el movimiento, creando un efecto cinético. No es estático: es un diálogo entre el arte, la ciudad y quienes la recorren.  

           Obra de arte: Módulo Crómatico en la Av. Libertador

El legado de un revolucionario del color.

Hoy, a sus 92 años, Ravelo sigue siendo un referente del arte cinético y participativo. Su trabajo ha influido en generaciones de artistas que ven en el espacio público un escenario para la creación colectiva. Pero más allá de la técnica, su mayor aporte fue humanizar el arte, romper la barrera entre el espectador y la obra.  

En un país donde a veces el caos urbano opaca la belleza, las creaciones de Ravelo son un recordatorio de que el arte puede ser alegría, resistencia y comunidad. Sus "Módulos Cromáticos" no son solo estructuras de pintura: son pedazos de esperanza incrustados en la ciudad, invitándonos a mirar más allá del cemento, a creer que, entre todos, podemos pintar un mundo más vibrante.  

  Maestro Carlos Cruz Diez junto a Juvenal Ravelo 

Final.

Mientras el tráfico avanza por la Avenida Libertador, los colores de Ravelo siguen ahí, testigos silenciosos de su filosofía: "el arte no se contempla, se vive". Y en cada esquina donde sus obras permanecen, late la idea de que, tal vez, la verdadera revolución no está en los museos, sino en las calles que caminamos todos los días.

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